Casas limpias para niños sanos

 

Siempre se dice que uno nunca está listo para tener hijos. Por más que la llamada de la maternidad o paternidad nos llega no estamos del todo preparados para este gran reto que es cuidar de una criatura indefensa. Los niños son personitas que requieren muchos cuidados y toda la atención de sus padres, por eso cuando se tiene hijos la vida cambia rotundamente.

Si bien es cierto que resulta bastante difícil planificar todo lo que haremos como padres, también es verdad que es posible tomar ciertas providencias para que algunas cosas salgan bien. Los niños pueden ser bastante enfermizos porque su sistema inmunológico se está formando. Esto los hace mucho más vulnerables a ciertas enfermedades que van de las infecciones más complejas hasta el resfriado más común.

No se trata de entrar en pánico y querer aislar al niño como si fuera un fenómeno, eso tampoco resuelve las cosas. A veces por temor a que el pequeño se enferme nos podemos poner muy paranoicos y exagerados. No, la solución no está en encerrar al niño en una burbuja de cristal donde esté privado del contacto con la naturaleza y los seres humanos. Pero sí es importante que nuestra casa esté limpia.

Los niños suelen ser muy alérgicos al polvo. En este sentido sí es importante que la casa se mantenga limpia y libre de polvo. Si antes realizábamos la limpieza una sola vez por semana, ahora es preciso aumentar esta frecuencia. También hay que tener cuidado si hay mascotas en casa porque estas suelen soltar bastante pelo, lo cual puede ser un problema para los niños.

Estas son cuestiones que no son imposibles de resolver, simplemente requieren que los padres estén pendientes. Y es que los niños adoran arrastrarse por el piso y llevarse a la boca todo lo que encuentran. Casi todos los padres han pasado alguna vez por el enorme susto de descubrir que el niño se ha llevado a la boca un objeto sucio, que la verdad puede ser cualquier cosa porque la inocencia de los niños hace que no tengan noción del peligro.

Durante el primer y el segundo año de vida del niño la casa debe ser un lugar seguro para ellos. Nada de muebles puntiagudos ni enchufes al descubierto. La electricidad y los niños son cosas que no pegan. En fin, que nadie está preparado para esta tarea, pero la precaución es una buena herramienta.

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