Mago en Barcelona todo un espectáculo

Los magos en Barcelona son todo un espectáculo, según me cuenta mi prima Elisa. Se trata de una profesión en franco auge en el país, pues cada vez es más común ver los anuncios de estos maestros del ilusionismo en escena. El mago en barcelona tiene mucho público porque los barceloneses son personas muy fiesteras y amantes de la vida bohemia. Por otra parte, los magos son artistas muy versátiles que podemos encontrar lo mismo en una boda de unos jóvenes que en un bautizo de un recién nacido. ¿Sabes por qué ocurre esto? Pues porque los magos son profesionales del arte, entrenados en escuelas de magia. ¿No has oído de alguna escuela de magia en la ciudad de Barcelona? Existe una escuela de magia, además de que en algunas escuelas de arte que también imparten algunas nociones de este arte milenario.

¿Sabías que la magia es una expresión cultural muy antigua, que  tiene sus orígenes en el principio de la vida del hombre? A nuestra especie, a diferencia de todas las demás, le interesa lo sobrenatural, los fenómenos que no podemos explicar con nuestros conocimientos. Los magos hacen posible que soñemos, que pensemos que es posible lo imposible, según las leyes de la física y la lógica.

En otras palabras, los magos son profesionales del engaño, hacen sus trucos delante de nuestros ojos y nosotros, los espectadores, no nos damos cuenta de cómo ocurre esto. Es muy gracioso porque al menos en mi experiencia los magos me provocan muchísima ansiedad porque siempre intento enterarme de los trucos del mago que tengo delante y no lo consigo. Vaya, que me fijo mucho y no veo nada… Eso me frustra mucho, pero mi pareja me anima diciéndome que en realidad lo que tengo es un trauma de infancia porque de niña mis padres no me llevaban al circo para conocer a los magos de la ciudad. Él es muy cruel con sus comentarios, pero yo lo quiero igual.

Una vez, cuando aún éramos novios, me dio la sorpresa de comprar unos boletos para ir al circo. Yo me emocioné muchísimo porque la realidad es que por una razón u otra, yo nunca había ido a un circo real con carpa y todo. La realidad es que fue muy emocionante para mí, aunque tambien gracioso porque éramos los únicos adultos entre un tumulto de niños bulliciosos. Ven, él es un amor realmente.

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