Niños y salud

La salud es importante para todos los seres humanos, y se ha de hacer todo lo posible por mantenerla en buen estado. En el caso de los niños, los cuidados tienen que ser aún mayores, pues estos son más vulnerables a las enfermedades, virus y demás padecimientos que atentan contra el bienestar físico y mental de los seres humanos.

 

Pero cuidar la salud de un pequeño no se trata solo de velar porque no pesque un resfriado. Mantener a los niños saludables, supone total atención a varios aspectos, tales como emocionales, educativos e incluso ambientales.

No obstante, los niños deben ser atendidos regularmente por pediatras, o sea, se recomienda hacerles revisiones médicas de vez en cuando para asegurarse de que los pequeños están a salvo físicamente. Los exámenes y exploraciones de rutina permiten vigilar el desarrollo del niño y también son una oportunidad para detectar o prevenir cualquier anomalía.

Un recurso fundamental para cuidar la salud de los niños es la vacunación, pues las vacunas previenen contra enfermedades e infecciones. Durante las revisiones médicas periódicas se deben administrar las primeras dosis según las reglas de cada país, y a lo largo de la infancia y hasta la adolescencia los refuerzos correspondientes.

Enfermedades como Hepatitis A y B, difteria, tétanos, tos ferina, polio, neumocócica conjugada, sarampión, paperas, rubéola, varicela y otra enfermedades pueden ser prevenidas con vacunas.

Unidas a las vacunas hay otras medidas importantes como mantener la lactancia materna seis meses como mínimo; llevar dieta equilibrada, de acuerdo a edad, talla y peso, con bajo contenido de grasas saturadas, carbohidratos y con alto contenido de proteínas, fibra, vitaminas y minerales; respetar los horarios de comida; mantener adecuada hidratación, sobre todo de agua y jugos naturales y practicar actividad física de forma regular de acuerdo a su edad.

También es importante que los adultos limiten el tiempo de uso de la televisión, ordenador y videojuegos, así como que eviten discutir delante de ellos y mucho menos hacerlos sujetos de violencia verbal y/o física. Los adultos también deben evitar fumar cerca de los pequeños, para no hacerles daño físicamente y evitar que adquieran este mal vicio en un futuro.

Hay que procurar que los niños vivan en un entorno limpio, rodeado de compresión, donde se premien sus buenos actos y habilidades y se le eduque e instruya. De los adultos depende que crezcan sanos y como personas de bien.

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